Quetzally 
Coronado

Subtitle

SIN IMPORTAR EL TIEMPO

 

BOOK ENTITLED

¨SIN IMPORTAR EL TIEMPO¨

BY:    QUETZALLY HERNANDEZ CORONADO

PUBLISH   IN  2002

 


 

 

AWARD 

Best foreign writer, granted by the European Literary Society,

 2002, Madrid, Spain. 

                                                         

 

                                                          Photograph prizewinning By Periodico Reforma

                                                         Taken by the artist: Naxiely Hernandez Coronado

 

 

 

 

Agradecimiento profundo

 

A los cielos maravillosos, al viento profundo,

a la calma que he encontrado,

a las gotas de lluvia sobre mi espalda,

a la risa incontrolable, a los cuentos de hadas,

a las nubes rojizas, al mar desenfrenado,

al frío que duele, la que nunca duda,

la que siempre esta ahí; la que impulsa mis sueños,

a la tempestad que no se cansa,

a las manos de artista, a la suavidad de tu piel,

a esos ojos que me miran de reojo,

a la libertad de pensamientos, a mi libre pensadora,

a mi entrañable amigo, a los hilos de plata que nos unen,

a la suerte de las cartas, a la tinta que se resbala,

a la risa a carcajadas, a las estrellas escondidas,

a los sueños alcanzados, por tenerte en la mente,

a las voces de los ángeles, a mis musas escondidas,

a las lunas radiantes, a las gaviotas vigilantes,

al poder del desencanto, a las tardes de verano,

a las águilas dominantes,

a quien tiene un minuto para

descubrirme el alma…

 

Y al igual que el mar siempre regresa a sus playas,

Yo siempre regresare a ti…

Mi caballero andante

Por compartirte y poseerte,

por desnudarte siempre en la mente.

Porque me acuerdo con un cielo estrellado

y sigo sintiendo cuando las estrellas

ya se esfumaron…

Mi príncipe azul, mi caballero andante,

mi bestia indomable, mi sueño palpable,

mi reino insaciable …

Porque el deseo se interpone,

y otras veces se antepone.

Porque bajo la oscuridad de un árbol,

te desgajas en pedazos,

probando el cielos de tus brazos,

abrazando el cielo por tus manos.

Obsidiana Líquida


Siempre tú, escondido aquí y allá,

En los cielos perfectos, en las tardes tibias,

detrás de unos ojos perfectos de obsidiana liquida,

y ese inquebrantable pensamiento.

El que me aterra de sólo pensarte,

porque el corazón se sacude,

al respirarte, al escucharte…

El que no permite ningún intruso en mi corazón,

el que flota liviano a cuarenta centímetro de la superficie.

Tú, el milagroso reconstructor de corazones,

el que me tumba el ánimo y la cordura,

el que sólo me permite observarlo y no tocarlo,

el que me transforma en poeta entre sus brazos,

el que entibia mi estructura

y firma con su nombre las alturas.

Moral del Universo


Que los instintos animales fluyan livianos,

sobre la densidad de la locura.

Armonizando con la sensualidad y la moral del universo.

Que las heridas perdidas se reconstruyan,

sin promesas, sin intentos, abandonándose a la pasión,

desintegrándola, arrastrándola,

fundiéndola con intensa capacidad de cordura.

Donde no se necesita mas que un alma intensa,

libre, que nada destruye, eclipsando cada vez

que las caricias aparecen en el escenario.

Que el espacio, sólo sea ocupado por la fuerza

del encanto materializado, sin dejar de creer que todo

esto no es mas que una mágica locura empastada,

en libros de piel bronceada y corazón desgastado…

Rítmo de dos

 

Pensando en esta trillada historia de amor, separada por

millas liquidas que se funden a tu paso. Iniciando la dulce

soledad de tu separo, turbulenta pasión abandonada

en el balcón mas cercano a tu cerebro, Sensible prisión

de pensamientos. Confundidos dejándose arrastrar, secreteando

a los sentidos el camino mas estrecho del lugar al que te

llevo. Ritmo de dos, invisible, invensible saturado de pasión

y contenido, verdaderos protagonistas de este rito, creyendo

que la verdad de compartirte acribilla el alma, y escribo,

no conozco nada. Sólo te enseño el alma, sin necesidad de ser

tocada. No permitas que la cordura rebase la locura, no te

transformes en alguien que no le sorprenda nada.

Escribe aunque se vacíe el alma, es mejor no tener

alma, a vivir con el alma cargada, no destruyas el encanto

de la perfecta armonía, no quieras ser tan perfecta,

no te cuides mas el alma, libérala, que ruja, vuele, desintegre.

Jamás se cansa, jamás se desgasta, fluye graciosa,

Ágilmente, jugueteando como niña evaporada.

 

Nada es demasiado


Libre y liberada,

lista y ataviada.

ya que navegas en mi sangre,

y conoces mis limites,

ya que sabes y conoces las bestias del olvido,

ya que cruzas los ríos y obtienes los semblantes,

Al fin y al cabo cuando se ama

Nada es demasiado.


Valor para amarte


Necesito que hoy tengas el valor para amarme.

Me conoces, soy inconstante, irreverente, rebelde,

y narcisista. Pero cuando estoy a tu lado,

soy frágil, volátil,

me fragmento cuando me tocas.

Solo tengo visión para adorarte,

disfruto el verte caminar por la calle,

cuando juegas con un niño y ríes a carcajadas.

Aunque lo más importante eres tu,

aún así sigo adorándote,

para mí eres perfecto, divino, indestructible,

tanto que daría cada instante que me sobra,

por poder sentir como respiras.

 

Me perteneces


Y nadie se ha dado cuenta,

te acaricie medio minuto antes de conocerte,

y después nada.

No tuvimos que explicar,

sobraba el tiempo, la libertad y la necesidad.

El querer estar fundida a tu piel,

sin siquiera tocarte.

Nadie se dio cuenta de los besos que te di,

ni siquiera tú.

Amanece con vendarte los ojos,

Humedecerte el cuello y comerme tus besos

en el lugar que te encontrara…

 

 

Sueño adictivo

 

 
Como estatuas aladas,

simulando vuelo sin caída.

Todo es aparente,

los sentimiento se deslizan,

por el filo de la madrugada,

y al siguiente día nada…

Sabes que te pertenece,

y empieza la adicción,

la seducción que no descansa.

Tenerlo incrustado en la mente,

caminar sin tiempo, ni espacio,

sobre la superficie dorada de la capa que lo envuelve.

La sensación del espacio que no ocupa,

ni lluvia, ni sangre…


Amapola y ángel


Soy narcisista y déspota,

contigo me convierto en amapola y ángel.

Mi sangre no tiene color, arrumbada en este espacio

de color y de osadía, ese ángel cristalino que solo observa

de reojo la insoportable tentación de tu presencia,

Tratando de controlar, se prepara encadenándose

voluntariamente a las columnas majestuosas para

no salir volando hacia tus brazos…

Suelo, subsuelo, aire, cúpulas celestes, fuego

incandescente, lluvia de pasiones,

envuelta en un sórdido paisaje de llovizna púrpura

que sólo permite verlo a través de nuestras almas.

 

Veinte años más


Esta noche obscura, serena y calmada

he visto en mi sueño tu alma pasar.

Me he visto rodeada de paz y dulzura,

me he visto rodeada de aire y cristal.

Te veo a lo lejos, el turno hoy es mió,

es tiempo que ahora yo quiera jugar. Hoy mira al espejo,

hoy yo gano el juego, jamás tu soñaste poderme tocar.

El tiempo hoy es mío, yo gano el encuentro, tal vez no

resistas poderme tocar.

Recuerda mi amigo, el tiempo ha pasado,

no es lo mismo ahora que veinte años más.

No culpo yo al tiempo no culpo al encuentro,

no quiero encontrarle razón, ¿para qué?.

Hoy quiero poner los puntos en claro, yo soy la gaviota,

y tú el cazador. Yo vuelo en mis sueños, escribo el futuro,

tengo un destino y  lo puedo cambiar, en cambio mi niño,

tú juegas al hombre no sabes ni a donde tú quieres llegar.

 

Ese veneno que no mata


Sí, una crisálida que trata de salir de su armadura,

de la que tanto le duele desprenderse,

de la que la protegió

del viento y la quemadura.

Salió por la mañana,

envuelta en un rocío que estructura.

Quiso influir,

resguardar, regalar el alma.

Bendita alma que no descansa,

que no se cansa,

que no se desgasta,

aunque la asalten por inmensos pedazos.

Jamás se cansa,

nunca se pierde,

adherida se reproduce vanamente

dentro de la concha de su cuerpo,

del vacío suspendido de tus pensamientos.

Hojeando la parodia musical de su veneno,

de ese veneno que no mata,

que sólo te altera el alma.

Recorre el cuerpo en milimétrica figura,

perfora el alma, el corazón y la locura.

Escribe en  las paredes internas del corazón,

como cuando lloras, sin darte cuenta.

Llorar descalza, llorar de amor, llorar de hastío,

llorar de desencanto, llorarlo todo, pero llorarlo bien.

Como cuando el alma está humedecida

de está alma amordazada,

que no permite ideología.

Que nadie atrapa,

que nadie alcanza.

Vuela milagrosamente destrozada,

vuela por inmensos pedazos,

flotando en la cristalina libertad de la locura.

 

Te devuelvo tu libertad


Sabiendo que eres tú la persona indicada,

te devuelvo tu libertad completa,

como si jamás hubiera sido mía.

Caminando sin encanto por la cordillera sarcástica

de la utopía, descifrando versos petrificados en las paredes

internas del corazón.

Poder amar sin entrar en condiciones,

sin encubrir el sentimiento.

Retribuyéndolo sólo a la dulce serenidad

contemporánea, de la que todos estamos forjados.

Nosotros, los verdaderos guerreros del siglo veinte,

los que nos hemos separado de lo que realmente nos ata, con la sensibilidad de este encanto

lleno de poderío, saturado de lo que nos enseñaron.

Arrastrando los sentimientos hasta los rincones

más obscuros, de las murallas internas del corazón.

 

Esta soy yo

 

No es la historia de un parque, ni de alguien más,

ni de esta ciudad, ni de este planeta,

esta es la historia de alguien que me apasiona

y me hace escribir, alguien que conoce la vida,

la que me sorprende y me regala tanta alegría que por

instantes me hace llorar, una mezcla de dulzura

y dureza que descontrola.

Habla con un lenguaje extraño que a veces ni ella

entiende, de esa mujer que no tiene alma propia,

de esa alma que pude prestado este cuerpo, la agradezco

hoy, la gracia y el dominio.

Sólo le presto mis manos y este cuerpo, guardo a mi alma

en un pequeño rincón del cuerpo donde se refugia y descansa.

Esa alma normal, que poco a poco aprende y se nutre,

la que su mayor placer se convierte en sentir el viento

y respirar profundo, camina lento sin prisa graciosa,

ágilmente, como cunado en sueños camina por miles

de azoteas observado las estrellas.

La que no tiene dueño, la que no diferencía entre

lo absurdo y lo controlable, la que sin querer se ha hecho

brillante, la que se siente increíblemente feliz a pesar

de todo y de todos, la que nunca se cansa de escribir,

la que ni en sueños desperdicia sus oportunidades,

la que tiene un don del cual las personas se enamoran

y después huyen, a la que es difícil amar porque nadie

entiende, la que sólo ha amado a un hombre, con el

cual vivirá para siempre, siempre aquí y allá y donde

sea, porque el amor existe, porque es perfecto, porque

no es perceptible, porque vale la pena, porque es un

regalo, porque lo agradezco, porque lo necesito,

porque lo encontré. Así cualquier historia se borra,

se esconde, se pierde, no existe…

De esa alma que les hablo, es inconstante, cambiante,

sorprendente, aun no logro atraparla,

pero poco a poco se va fundiendo con la mía, aprende,

escucha y se esconde en el mismo rincón donde la otra duerme.

Una me aprisiona, la otra es analítica, disfruta otras cosas.

Es más complicada porque es más humana.

La otra empuja y siempre gana, la que no se permite

ni el mínimo error, la otra es cautelosa, se da lujos

incomprensibles, le gusta utilizar sus sentidos,

la soledad, se esconde entre las multitudes, una mezcla

de desorganización y perfección extrema, distante

y vulnerable, diariamente se mezclan, se saludan,

pelean necesitan y complementan.

A este par de almas que habitan hoy mi cuerpo y

estructura, les agradezco la sensación de ser;

libre, soñadora, aguerrida y perfecta.

 

Por tí de rodillas a la luna


Por ti de rodillas a la luna,

cambiaria todo lo que tengo,

desmantelaría el sol y las estrellas.

Por ti, inundaría los desiertos,

mandaría callar a nuestras aves,

caminaría por la cuerda floja,

sobre el abismo obscuro y frío,

de la eternidad del desencanto.

Por ti, perdería el tren,

me caería y seguiría corriendo,

por ti, de rodillas a la luna,

desmantelaría el sol y las estrellas.

 

Sentidos

Sin sentido,

sin sentido,

sin sentirte con los cinco sentidos.

Seduciendo,

aterrada por sentir lo que siento,

siempre sintiendo.

Peleando lo que sientes,

y lo que no deseo sentir.

Sintiendo sin sentidos,

sintiendo con los cinco sentidos.

Asustada por seducirte,

sintiendo lo que sientes.

Sintiendo y peleando por lo que siento.

Sintiendo el deseo, sintiendo con los cinco sentidos,

Una vez más, sintiendo sin sentido…

 

El que ya se fue

 

En esta Malinche tan grande y fastuosa,

estas a mi lado y sé a donde ir.

Te siento presente, y sigues conmigo

y miro el abismo y surco los cielos en busca de ti.

He sentido celos al ver a la luna.

La luna ya puso sus labios en ti.

En Tlaxcala eh visto los cielos mas bellos,

surcado de estrellas hablando de ti.

Envuelta en el sueño, volaba tan alto

inmensa nostalgia me invade ante  ti.

A veces te he visto zurcando los cielos,

cabalgando un caballo de plata y marfil.

Le pido a la luna alumbre tu paso,

le pido a la luna abrigue tu andar.

Mi niño dorado,

de blonda melena,

extraño tus ojos, tu estrella y tu mar.

Y hablo contigo,

y sueño contigo,

y puedo abrazarte y amarte cada día mas.

Y cuando quiero besarte,

hoy miro yo al cielo,

escojo tu estrella y vuelo hacia ti…

 

El deseado

 

Navegando en esta locura incosteable de deseo,

noches enteras esperando a la persona

adecuada que llegue a mi ventana, me robe el sueño

y la locura, dándonos tiempo de recordar cómo

llegamos a reconocernos, mientras caminábamos por

una calle intensa y llena de personajes.

Hay que parecer y hace pensar, que todo esto

cada vez tiene sentido, hay que pretender que

el amor no duele, que es un viaje celestial donde fundes.

El viento cala, se introduce dentro de mi falda,

recordando el último lugar de la montaña.

Caminando sobre la arena y el mar que no descansa,

jamás se cansa, que evapora sigue estático dentro de una

misma estructura, con las alas desgarradas en un manto

de seda, siguen ahí sin más, sin autorización, sin capacidad,

siguen ahí enfurecidas, volátiles, como el alma que quiere

escaparse cada vez que cree que la pueden destruir.

Sin ellas el alma no puede escapar, sólo el

majestuoso crucero de la tempestad que no se rinde,

esta vez la aventaron hasta el último rincón.

Porque esta historia no tiene final, una historia sin final,

eterna, eterna, eterna…

Libre de decidir si ama o si ya dejó de amar.

Libre de encontrar en sueños, porque nadie es su dueño,

sólo las almas se adueñan de las personas, de los deseos,

de las miradas, sigue con esa soledad que sólo permite

que algunos, se escondan en sus historias, para llenar

los espacios vacíos de la eternidad del dulce desencanto.